Bolsonaro radicaliza su discurso

El presidente combina una agenda populista con declaraciones radicales contra opositores

Talita Fernandes Gustavo Uribe
Brasília

El presidente Jair Bolsonaro ha mezclado una agenda típicamente populista, como acudir a partidos de fútbol y paseos de fin de semana en lugares públicos, con declaraciones radicales, sorprendiendo incluso al círculo más cercano.

Según fuentes próximas  al presidente, uno de los factores que lo llevaron a intensificar su discurso fue las críticas al nombramiento del hijo Eduardo como embajador en Estados Unidos.

Los aliados consideran que la agenda más populista es una estrategia ideada por el equipo de comunicación del presidente, especialmente por el jefe de Secom, Fabio Wanjdarten.

BRASILIA , DF , 29.07.2019 , BRASIL Jair Bolsonaro se corta el pelo durante una transmisión Crédito ReproduçaoJair Messias Facebook

En conversaciones privadas, el presidente dijo a los aliados que veía los ataques contra Eduardo como una ofensa personal y que era su obligación salir en defensa de su hijo. Según los asesores, Bolsonaro es muy sensible a cualquier problema que afecte a su familia y no escucha a su personal sobre el tono que debe adoptar en declaraciones.

Otro punto es el hecho de que Bolsonaro se siente políticamente cómodo después de la aprobación de la primera vuelta de la reforma de la Seguridad Social en la Cámara.

Entre los objetivos más recientes se encuentran los periodistas Miriam Leitão y Glenn Greenwald, nordestinos, llamados despectivamente "paraibas" y el Inpe (Instituto Nacional de Investigación Espacial), que ha desacreditado sus datos sobre deforestación.

Al mismo tiempo, el presidente adoptó agendas populistas. El lunes, hizo una transmisión en directo a través de las redes sociales mientras se cortaba el pelo durante horario laboral, en el Palacio de Planalto.

Entre junio y julio acudió a seis partidos de fútbol en cuatro ciudades: Belo Horizonte, Brasilia, Río de Janeiro y São Paulo. En ocasiones, publicó videos y fotos en redes sociales con jugadores y entrenadores.

También dejó el Palacio de la Alvorada  los fines de semana para actividades triviales como visitas a clubes, almuerzos en restaurantes y compras. En una de sus vueltas, entró a un supermercado en Brasilia para comprar seis champús.

Este cambio de agenda comenzó tras la entrada de Wajngarten en la Comunicación del Gobierno.

Las declaraciones del mandatario se fueron radicalizando a partir de la segunda quincena de julio, es decir, después del anuncio de que nombraría a Eduardo como embajador en Washington, el 11 de julio.

Después de admitir que beneficiaría a su hijo, en directo a través de las redes sociales, el mandatario comenzó una secuencia de arrebatos públicos.

Este lunes (29), declaró que podía contar lo que sucedió al padre del presidente del Colegio de Abogados de Brasil (OAB), desaparecido durante la dictadura militar. El discurso provocó incluso el rechazo de los aliados.

Traducido por AZAHARA MARTÍN ORTEGA

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