"Es necesaria una Iglesia con rostro indígena", dice teólogo sobre el concilio que celebrará el Vaticano

Sacerdote alemán defiende que en la Amazonía hombres casados sean ordenados y mujeres puedan asumir el papel de diaconisas

Paula Sperb
Porto Alegre

El sacerdote alemán Paulo Suess, de 81 años, llegó a Brasil hace más de 50 sin saber hablar portugués. "Quería ir donde vivían los pobres. Lo veíamos en televisión", recuerda.

Pasó meses en Belém estudiando el idioma y se trasladó a la región del Bajo Amazonas, donde residió de 1966 a 1976. Enseñó teología en Manaos, trabajó en la Pastoral da Terra y en el Cimi (Consejo Misionero Indígena), donde a día de hoy es asesor teológico.

El teólogo Paulo Suess. (Foto: Bruno Santos/ Folhapress) - Folhapress

Vinculado a la Diócesis de Augsburgo (Alemania), está cedido a la Arquidiócesis de São Paulo y normalmente celebra misas en la parroquia de Santa Rita de Cassia, en São Paulo.

Suess ayudó a preparar el documento de trabajo del Sínodo para la Amazonia, un evento convocado por el Papa Francisco que reunirá a 250 obispos en el Vaticano a partir del domingo (6).

El documento del Repam (Red Eclesial Pan-Amazónica) fue confeccionado a partir de las declaraciones de indígenas, residentes ribereños y residentes de la región.

El teólogo también integra el séquito brasileño en el evento. Suess, así como el Papa, argumenta que la Iglesia debe "tener un rostro indígena". Para ello, tiene que expandir su actuación en la región. "Tiene que pasar de una iglesia visitante a una iglesia con presencia", dice.

La presencia, sin embargo, solo será viable con la ordenación de pueblos indígenas y ribereños, y permitiendo el sacerdocio a los casados. Las mujeres también deberían ser reconocidas como diaconisas.

Los ritos de la Iglesia pueden incluir rituales indígenas, defiende el estudioso. La inclusión también puede estar reflejada en las vestimentas. "No tienen que llevar el collar romano". No obstante, es realista: "esto no ocurrirá de un día para otro. Es un proceso largo".

Traducido por AZAHARA MARTÍN ORTEGA

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