Políticos evangélicos obstaculizan la edificación del deseado casino que planea abrir el alcalde de Río

Crivella pretende construir el local en la zona del puerto

Anna Virginia Balloussier
Rio de Janeiro

El alcalde de Río de Janeiro y pastor, Marcelo Crivella (Republicanos-RJ), sueña con construir un casino en el litoral de la ciudad. Pero, por ahora, no Jesús está por la labor de ayudar.

Al menos eso es lo que dicen los parlamentarios representantes de los valores cristianos en el Congreso, donde un proyecto de ley de 1991 que regula el juego en Brasil (prohibido desde hace 73 años) está listo para ser votado en la Cámara de Representantes. Otro texto, de 2014, espera el turno en el Senado.

Sin la aprobación de uno de ellos, Crivella puede despedirse de un establecimiento que atraerá a millones de turistas y miles de millones de reales al país, según argumenta él mismo. Los políticos evangélicos y católicos se resisten a la justificación del alcalde, que también es sobrino del líder de la Iglesia Universal del Reino de Dios, Edir Macedo, y pastor de esta misma congregación.

El alcalde Marcelo Crivella Foto: Marcos de Paula/Prefeitura do Rio

"Ahora me dices, pero si eres evangélico... Soy alcalde de la ciudad. Quien piense que es pecado que no juegue", dijo Crivella a Folha. No obstante, sus compañeros creyentes no encuentran el asunto tan simple y prometen obstaculizar tanto como puedan la puesta en marcha del plan del Consistorio.

“Estamos totalmente en contra, sin posibilidad de negociación", responde el diputado Marco Feliciano (Pode-SP). "El juego lleva a la adicción, y la adicción destruye a las familias. El Estado no puede ser cómplice de ello. Se dice que mueve la economía. ¿Cuál es el precio de una familia destruida?"

Traducido por AZAHARA MARTÍN ORTEGA

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