Oleada de quemas afecta a 68 áreas protegidas de Brasil en solo una semana

El Parque Nacional Ilha Grande (PR) ya ha perdido al menos 32.500 hectáreas de su cubierta vegetal; Los focos han aumentado un 83% este año

Fabiano Maisonnave Phillippe Watanabe
MANAOS

Con 72.843 focos de incendio desde principios de enero hasta el lunes (19), Brasil ya registra un aumento del 83% en comparación con el mismo período del año pasado, según asegura el Inpe (Instituto Nacional de Investigación Espacial) a partir de imágenes de satélite.

Sin control, el fuego también avanza sobre las áreas protegidas. Solo esta semana, se denunciaron 68 casos dentro de tierras indígenas y áreas protegidas estatales y federales.

Entre las áreas protegidas más afectadas este año se encuentra el Parque Nacional Ilha Grande (PR). Hasta el jueves pasado (19), el incendio había destruido 32.500 hectáreas, según un comunicado del ICMBio (Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad).

Quema en Campo Grande MS (Foto Saul Schramm/Governo MS) - Saul Schramm/Governo MS

En Mato Grosso, el Parque Nacional Chapada dos Guimarães (MT), que perdió el 12% de su vegetación, y la Tierra Indígena (TO) del Parque Araguaia, localizada en la isla de Bananal, llevan registrados 127 focos desde el año pasado.

Varias de las áreas protegidas contra incendios en esta área sufren invasiones ilegales y arrendamientos. Es el caso de la Tierra Indígena Kadiweu (MS) y la Reserva Extractiva Jaci-Paraná (Resex) (RO), que llevan detectados 39 y 16 focos de fuego respectivamente desde el lunes (19).

A menudo, el foco del incendio está relacionado con la deforestación. La nota técnica del IPAM (Instituto de Investigación Ambiental del Amazonas) de este martes (20) muestra que los diez municipios amazónicos que más registraron focos de incendio también ostentaban las tasas de deforestación más altas.

Juntos, representan el 37% de los focos de 2019 y el 43% de la deforestación registrada hasta julio. Los municipios más problemáticos son Apuí (AM), Altamira (PA), Porto Velho (RO) y Caracaraí (RR).

Por otro lado, hay casos en los que el fuego se usa de forma controlada para limpiar los campos, incluso en áreas protegidas con presencia humana, como tierras indígenas y reservas extractivas.

"Cada deforestación genera una quema, pero no toda quema genera una deforestación", dice Arnaldo Carneiro Filho, investigador del Inpa (Instituto Nacional de Investigación del Amazonas), con sede en Manaos.

Folha envió sus preguntas al ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, a propósito de las razones del aumento de las quemas, pero no obtuvo respuesta hasta la conclusión de este texto.

El periódico también solicitó información al ICMBio sobre la situación de las quemas en áreas protegidas federales, pero tampoco tuvo éxito.

Traducido por AZAHARA MARTÍN ORTEGA

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