Top model cambia pasarelas por una bata de médico de hospital público

Ana Claudia Michels persigue su sueño de carrera en el servicio público de salud en Carapicuíba (SP)

Eliane Trindade
São Paulo

La rubia alta y delgada de ojos verdes camina a pasos largos por los pasillos de urgencias del Hospital General de Carapicuíba, en el área metropolitana de São Paulo.

Entra en el consultorio número 2, donde examinará, bajo la supervisión de un residente y de una médica, pacientes como Caroline Sena, de 36 años, con sospecha de trombosis en la pierna derecha.

 "Me atendió muy bien, me tocó, me examinó de verdad, muchos médicos tienen miedo de tocar a la gente", contó la cocinera, al final de la consulta mientras iba de camino a un examen de imagen.

Así como los demás pacientes que esperaban ser atendidos en aquella tarde del viernes en la unidad del Servicio Único de Salud, referencia en la región, Caroline no tenía idea de que la interna del sexto curso de medicina de la Facultad São Camilo era una de las representantes de la generación de top models brasileñas que cuenta con Gisele Bündchen como número uno.

Ana Claudia Michels incluso fue una de las 'Angels' de Victoria's Secret junto a Alessandra Ambrosio, Ana Beatriz Barros, Raquel Zimmermann.

"Gisele comenzó un poco antes, yo y las otras chicas, el mismo año", recuerda la catarinense de Joinville, que debutaba en las pasarelas en 1995, a los 14 años, con su 1m84 y 55 kg, con un estilo a la Kate Moss.

Ana Claudia Michels - Fotomontagem

PLAN B

Después de vivir el auge en las pasarelas internacionales a principios de los años 2000, Ana Cláudia volvió definitivamente a Brasil.

En 2008, empezaba a pensar en un plan B, cuando recibió el empujón del diván. "Un día mi terapeuta me preguntó: '¿Y su sueño de hacer medicina?'"

La modelo respondió al terapeuta que ya tenía casi 30 años y era demasiado  tarde. No obstante, decidió seguir el consejo del psicoanalista y matricularse.

La medicina era una meta ambiciosa. Seis meses después, de presentarse al primer examen de acceso a la universidad, quedó por encima de la 500ª posición. Se preparó un año más y volvió a intentarlo.  

Pasaba todo el día estudiando y se quedaba después de clases para resolver las dudas  con los colegas.

"Solo estudiaba, pero me encantó, a día de hoy no me puedo creer que aprobé". Entró en el 37º lugar. Apenas eran ofrecidas 50 plazas.

Ella describe el primer día de clase como "una de las cosas más increíbles de su vida". Una emoción superior a desfilar para maestros como Valentino u ocupar las portadas de revistas internacionales.

Traducido por AZAHARA MARTÍN ORTEGA

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