La falta de iniciativa del Gobierno Federal ante la crisis energética puede pasar factura

Hacer caso omiso a la necesidad de reducir el consumo aumenta los riesgos, advierten expertos

Rio de Janeiro

La demora del gobierno de Bolsonaro en reconocer la magnitud de la crisis energética y la falta de incentivos para reducir el consumo podría incrementar el riesgo de apagones y encarecer la factura eléctrica del país, advierten los expertos.

Las medidas federales, hasta ahora, se han centrado en tratar de garantizar el suministro aumentando el número de proveedores.

Para los integrantes del sector, la contratación de emergencia de centrales termoeléctricas puede reducir la presión por el momento, pero no permite la recuperación de embalses en 2022 frente a una nueva sequía. Además, el coste de la medida afectará directamente al consumidor.

El Operador Nacional del Sistema Eléctrico ve el riesgo de escasez ya en 2021. “Lo peor que está haciendo el Gobierno es no preparar a los brasileños para la difícil situación que vamos a enfrentar”, dice el físico José Goldemberg, exsecretario de Medio Ambiente de São Paulo.

En un comunicado, el Ministerio de Minas y Energía afirma que está haciendo campaña por el uso consciente del agua y que no tienen planeado cortes de carga.

Traducido por AZAHARA MARTÍN ORTEGA

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