Médicos elaboran contabilidad paralela sobre la salud en Venezuela

Sin datos oficiales, especialistas detectan que se han extendido enfermedades como sarampión y malaria

Sylvia Colombo
Caracas
Una enfermera saca sangre para hacer una analítica en Caracas - Marco Bello - 28nov.2018 / Reuters

Desde que los boletines epidemiológicos, que eran elaborados anualmente por el Ministerio de Salud de Venezuela, dejaron de ser divulgados, en 2007, descubrir los números de afectados y muertos por diferentes enfermedades y la dimensión de las nuevas epidemias en el país es una tarea cada vez más difícil.

Es necesario recurrir a la contabilidad no oficial. Buena parte del trabajo está siendo llevado a cabo de forma independiente por médicos que trabajan en grandes hospitales y, sigilosamente, intercambian entre sí información para una base de datos alternativa.

Otra vía es la prensa independiente, como el sitio web Cocuyo, que recientemente publicó el especial "Venezuela Sin Números", en el que intenta restablecer los informes de estadísticas antes elaborados por el INE (Instituto Nacional de Estadística).

"Lo consideramos esencial porque cuando este régimen termine, el nuevo gobierno tendrá que tomar medidas  políticas urgentes de salud pública, y sin números es imposible hacerlo", dice la editora jefe del Cocuyo, Josefina Ruggero.

En su clínica particular, la epidemióloga y pediatra Tatiana Drummond muestra algunas de las tablas no oficiales. "Sólo así será posible que se vuelvan a atacar las epidemias: con información. Lo que estamos haciendo es parcial, tiene lagunas, pero ayuda a dar una dimensión actual de los problemas".

Con la desorganización del calendario de vacunaciones de los niños, cobraron fuerza enfermedades que ya estaban bajo control en el país.

Uno de los principales casos es el del sarampión. Hasta 2016, Venezuela poseía el certificado internacional de la OMS de que la enfermedad estaba controlada. En 2017, sin embargo, surgió una nueva epidemia. En 2018, se confirmaron 1.500 casos sólo en Caracas. Muchos casos se exportaron a los países fronterizos, como Brasil y Colombia.

Traducido por AZAHARA MARTÍN ORTEGA

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