EEUU insta a Brasil a usar la fuerza militar en operación de Venezuela

La defensa teme una escalada de conflictos y resiste a la idea de la presencia estadounidense en Roraima

Igor Gielow Patrícia Campos Mello
São Paulo

Estados Unidos quiere que Brasil utilice la fuerza militar para entregar ayuda humanitaria a Venezuela. El área de Defensa brasileña resiste a la idea por temor a que la situación provoque un conflicto y ha vetado la participación de soldados estadounidenses en la operación.

El llamado cerco humanitario al régimen chavista de Nicolás Maduro es una de las formas de presión que Estados Unidos y sus aliados montaron para intentar sacar al dictador del poder.

El líder opositor Juan Guaidó, reconocido como presidente interino del país vecino por la coalición integrada por EEUU y Brasil, pidió que la ayuda empiece a ser enviada el próximo sábado (23).

El líder opositor venezolano Juan Guaidó durante un mitin en la capital del país, Caracas - REUTERS

Colombia, donde hay un destacamento de unos mil militares estadounidenses, ya comenzó a montar su centro de distribución de ayuda cerca de la ciudad fronteriza venezolana de Cúcuta.

Allí, la Fuerza Aérea de Estados Unidos opera libremente, pero Maduro bloqueó el puente de Tienditas, que une a los dos países, y era por donde se llevaba a cabo el paso de medicinas y alimentos. Esta situación ha despertado el temor de un enfrentamiento entre militares de un lado y de otro.

En las últimas semanas, Estados Unidos ha aumentado la presión sobre Brasil para una cooperación similar a la colombiana.

El Ejecutivo informó que la operación en la región ya se hace de forma coordinada con los estadounidenses, no obstante, descartó la implicación física de Washington o de militares brasileños - los medios y los alimentos serán transportados en vehículos venezolanos conducidos por conductores venezolanos.

En un primer momento, el Departamento de Estado de EEUU daba como cierta la presencia de tropas estadounidenses en la operación en Brasil, debido a los primeros contactos con el canciller Ernesto Araújo, un gran admirador de Trump.

Traducido por AZAHARA MARTÍN ORTEGA

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