La exención de visas para chinos e indios sorprende a diplomáticos que temen problemas de seguridad

El gobierno brasileño no exigirá reciprocidad

Talita Fernandes Ricardo Della Coletta
Brasília

El anuncio del presidente Jair Bolsonaro (PSL) de eximir las visas para turistas chinos e indios es motivo de preocupación en el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Aunque cuenta con el apoyo del canciller Ernesto Araújo, la medida es vista con recelo por cuadros diplomáticos e interlocutores en el Gobierno no solo por la falta de reciprocidad, sino también porque implica a dos países con mayor riesgo migratorio y también por razones de seguridad.

La bandera de Brasil ondea durante la visita de Bolsonaro a China. REUTERS/Jason Lee ORG XMIT: PEK318 - REUTERS

Los diplomáticos que trabajaron en los preparativos de la gira de Bolsonaro por Japón, China y países árabes admitieron a Folha que se vieron sorprendidos con la medida. De acuerdo con este personal, los requisitos para la obtención de visados se estaban flexibilizando, no obstante, no era una exención completa.

Uno de los argumentos planteados contra la exención de visados para ciudadanos chinos e indios es el mismo que fue usado cuando Bolsonaro decidió otorgar la exención a turistas de Estados Unidos, Australia, Japón y Canadá: la falta de reciprocidad.

Actualmente, China es el mayor emisor de turistas, con 141 millones de personas que viajan al extranjero cada año. Para 2030, se espera que el número alcance los 300 millones.

Sin embargo, Brasil, recibe pocos de ellos: hay 60.000 chinos anualmente, según el Ministerio de Turismo.

Los turistas chinos son codiciados internacionalmente, especialmente en los países europeos (donde se requiere visado).

Traducido por AZAHARA MARTÍN ORTEGA

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