Protestas, falacias y descrédito marcan el viaje de Bolsonaro a la ONU

El presidente distorsiona los datos ambientales, defiende medicamentos ineficaces contra la covid y se dirige a su base de apoyo

En su discurso de 12 minutos ante los líderes mundiales en la Asamblea General de la ONU, el presidente Jair Bolsonaro distorsionó los datos sobre el medio ambiente, la pandemia y la economía para describir lo que llamó de “un nuevo Brasil con credibilidad recuperada”.

Citó la disminución de la deforestación en la Amazonia en un periodo de 12 meses, pero omitió el avance del 75% desde 2018; además, habló de la ausencia de casos de corrupción, incluso con las investigaciones en curso que lo rodean, y del crecimiento e inversión, aunque la inflación y la crisis energética erosionan ambas.

Asimismo afirmó haber apoyado la vacunación y la lucha contra el coronavirus desde el principio, cuando en realidad impuso trabas y cuestionó a los países -la mayoría- que se oponen a la utilización de medicamentos ineficaces contra la covid.

Con su discurso, intentó agradar a una audiencia global, no obstante, aprovechó para atacar a la prensa, predecesores y gobernadores, enalteció el cristianismo y se refirió a la “familia tradicional” como pilar de la civilización. El viaje abreviado culminó en medio de una lluvia de críticas y protestas.

Traducido por AZAHARA MARTÍN ORTEGA

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