Protectores que hacen todo lo posible por salvar animales abandonados en las calles de SP

Animales se esconden en descampados y construcciones en la ciudad

Mariana Agunzi
São Paulo

No es fácil calcular cuántos animales viven abandonados en São Paulo. Además de la falta de cifras oficiales, muchos se esconden en descampados y construcciones.

Pero uno se puede llegar a hacer una idea del tamaño del problema y no es precisamente pequeño: organizaciones como el Instituto Luisa Mell reciben al día hasta cien pedidos de rescate. Tres mil al mes. La cuestión es que solas no consiguen atender toda la demanda.

Y ahí es cuando entran los protectores independientes, que hacen lo posible (y lo imposible) para ayudar a estos animales. Dedican tiempo, dinero, paran el tráfico y saltan muro. Y todo para intentar que los animales perdidos  tengan una segunda oportunidad.

Camila Teixeira con su perro, Chiquinho - Folhapress

"Ver al animal rescatando su dignidad no tiene precio", dice el comerciante Alessandro Desco, protector que ayuda a los pitbulls abandonados.

Alessandro ya ha rescatado a unos 270 perros. La mayoría pitbulls, pero también de otras razas. "Si llego al lugar y hay un chucho, me lo llevo también", explica. El gasto mensual con los animales, la mayoría enfermos y precisando tratamientos caros, asciende a R$ 25 mil (US$ 6,6 mil). Parte del dinero proviene de donaciones y otra parte, del propio bolsillo.

Extender la mano a animales debilitados, que tienen pocas posibilidades de conseguir una nueva vida, es el camino que la administradora Jane Carolina dos Santos, de 40 años, optó seguir. "No todo el mundo se lleva un animal enfermo a casa", dice. Jane ya cuidó y donó cerca de cien perros.

Además de contar con la ayuda de profesionales, hizo un curso de auxiliar veterinario para convertirse en una especie de "enfermera" de mascotas.

Traducido por AZAHARA MARTÍN ORTEGA

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