Capital de Amazonas, Manaos sorprende con comida original y escenario de selva

Pasar una tarde en la orilla de Ponta Negra es una parada obligatoria si se quiere adentrar en este universo salvaje

Marília Miragaia
Manaus

​Al sentarse a la mesa del restaurante Caxiri, con vista privilegiada al Teatro Amazonas, dos sensaciones embargan al visitante.

La primera es el alivio que proporciona el aire acondicionado, que suaviza el calor húmedo que domina Manaos.

La segunda es de confusión: después de todo, ¿qué son los ingredientes con aquellos nombres extraños para los visitantes: matrinxã, murupi, tiruri, uarini?

El encuentro del Río Negro con Solimões - Folhapress

Es una suerte que el camarero está atento a la cara de duda de los turista. No obstante,  la mayor ciudad de selva del mundo no solo sorprende por su cocina sino que poco a poco va revelando sus secretos a los largo de la jornada.

Y uno de ellos se descubre navegando por el impresionante encuentro de las aguas de los ríos Negro y Solimões, que forman el Amazonas.

Pasar una tarde en la orilla de Ponta Negra, recién rehabilitada, es otra parada obligatoria si se quiere adentrar en este universo salvaje. Y la hora, no es una preocupación, al caer la noche, el calor continúa intenso.

Para acabar la jornada de manera refrescante nada como entregarse al amargor de la bebida de cupuaçu con cumaru del restaurante Banzeiro. Una bebida que combina a la perfección con uno de sus platos típicos: hormiga con crema de mandioca. ¡Bienvenido a Manaos!

Traducido por AZAHARA MARTÍN ORTEGA

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