Lejos del centro de Río, Barra da Tijuca entra en la ruta del turista que busca tranquilidad

El barrio frecuentado por surfistas se transformó con la llegada de hoteles y restaurantes

Clara Balbi

Ubicado en la zona oeste de Río de Janeiro, el barrio Barra da Tijuca no es un destino obvio. El distrito está lejos de los principales puntos turísticos de la ciudad y la dependencia en coche para circular por la región hizo que se ganara el apodo de "Miami carioca".

Desde los Juegos Olímpicos de 2016, sin embargo, el barrio pasa por una transformación.

Los marcos de este cambio fueron la inauguración de la línea cuatro del Metro en 2016, conectando Jardín Oceánico y Leblon en apenas diez minutos, y la expansión hotelera.

Entre el 2010 y el 2017, el número de habitaciones en la zona se cuadruplicó, según la ABIH-RJ (Asociación de Hoteles del Estado de Río de Janeiro), pasando de 3.500 a 14 mil unidades de alojamiento.

Paseo marítimo de Barra da Tijuca, en la Zona Oeste de Río de Janeiro - Alexandre Macieira/Riotur

El barrio también atrae cada día a más turistas. En los días festivos entre el 15 y el 20 de noviembre de 2018, los establecimientos registraron un 83% de ocupación, de acuerdo con el SindHotéis (Sindicato de Hoteles de Río). En 2017, la tasa fue inferior al 50%.

El motivo es, en parte, la propia distancia de la zona sur y del centro, que, si antes ahuyentaba a los viajeros, actualmente es un reclamo para quien quiere disfrutar de la belleza natural de Río lejos del bullicio de los puntos turísticos tradicionales.

Asimismo, es la orilla más extensa de la ciudad, con hermosas playas, muy verdes y sin aglomeraciones.

Dos de los principales puntos de la región se encuentran yendo al oeste hacia la Barra de Guaratiba: la Prainha y la playa de Grumari.

Situadas en áreas de protección ambiental, sin edificios o grandes avenidas al fondo, a las dos playas se puede llegar en coche.

El hecho de estar lejos de la civilización y sus grandes olas las han convertido también en las favoritas de los surfistas.

En las otras playas cercanas, la modalidad disputa las aguas con una gran variedad de deportes, como kitesurf, windsurf y stand-up paddle, una fiebre desde el verano pasado.

Traducido por AZAHARA MARTÍN ORTEGA

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