Jalapão ofrece un edén de dunas y lagunas tras mucho polvo

El turista tiene que recorrer largas carreteras de tierra para aprovechar todas las bellezas naturales del parque

Dunas de Jalapão en Tocantins Fernanda Ezabella/Folhapress

Fernanda Ezabella

​Las carreteras de tierra del Parque Estatal del Jalapão causan diferentes efectos a los turistas que deciden entrar en el Tocantins profundo.

Los hay que se olvidan de la vida y meditan mientras disfrutan de la paz del paisaje de floresta sin fin. Y también están los que sufren, enfrentando la aventura como prueba antes de llegar a las dunas paradisíacas y los misteriosos hervideros: las pequeñas lagunas de aguas cristalinas.

 Jalapão se encuentra a 300 km de Palmas, pero el kilometraje es relativo por estos parajes. Hasta el Puente Alto de Tocantins, la ciudad de entrada al parque, se recorren 150 km de asfalto. El resto se hace sobre tierra, arena, agujeros y mucho polvo.

La época de octubre a marzo es conocida por ser la más lluviosa, algo que los turistas agradecen para sofocar el calor de 30 grados. Durante la sequía (abril a septiembre), las temperaturas llegan a ser más altas.

La mayoría de estas lagunas se localizan en propiedades privada y hay que pagar para entrar. En el Hervidero   [Fervedouro] Bela Vista el precio de la entrada es de R$ 15 (US$ 5)/ 20 minutos.

El turismo en Jalapão (el nombre viene de la planta jalapa) ha crecido en la última década y cobró más fuerza en 2018 gracias a una telenovela. Adentrarse en sus caminos sin guía no es aconsejable, ya que no hay una clara señalización ni cobertura de red de telefonía.

Uno de los destaques es la Cascada de la hormiga, con sus aguas transparentes. La caminata hasta la cima de la Sierra del Espíritu Santo exige aliento.

La recompensa son las vistas del cerrado y de las canteras que dan arena a las dunas.

Traducido por AZAHARA MARTÍN ORTEGA

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