De un parque a una parada de metro, las promesas incumplidas a la favela de Paraisópolis

Parada obligatoria durante campañas electorales, la comunidad acumula decepciones

Artur Rodrigues

Los residentes de Paraisópolis (en el sur de São Paulo) se conocen bien el guión. En tiempos de tragedia y elecciones, los políticos dirigen sus ojos a la comunidad con promesas que a menudo ni siquiera salen del papel.

Entre los compromisos nunca cumplidos, los residentes enumeran la estación principal de metro, un parque, una escuela de música, miles de viviendas y la canalización de un arroyo.

El barrio con más de 100.000 habitantes, lo mismo que Itanhaém, en la costa, o Assis, en el interior, está rodeado de mansiones y sirvió de escenario para el rodaje de una telenovela. Cuenta con representantes bien organizados y proyectos sociales de éxito.

Esta combinación ya ha garantizado mejoras en la comunidad, no obstante, también ha atraído muchas promesas vacías.

Después de la muerte de nueve jóvenes en la favela durante una operación policial en un baile funk a principios de este mes, el gobierno se apresuró para tratar de detener la crisis. El lunes (9), unos 20 representantes del primer nivel de la gestión municipal, Bruno Covas (PSDB), y del Estado, João Doria (PSDB), se presentaron en la Unión de Vecinos y Comercio de Paraisópolis.

Los residentes entregaron una lista con docenas de pedidos, algunas de las cuales ya estaban entre los compromisos asumidos por el gobierno en 2009, tras una operación de la policía militar contra el narcotráfico. La actuación de los agentes se extendió durante meses y acumuló denuncias de abusos.

Traducido por AZAHARA MARTÍN ORTEGA