Nueve personas mueren pisoteadas en un baile funk en São Paulo

Una operación policial provocó la estampida; Agentes acorralaron a la multitud en callejones

Artur Rodrigues Laíssa Barros
São Paulo

Una operación policial en un baile funk el domingo por la noche terminó con nueve personas muertas aplastadas por la multitud y otras siete heridas en Paraisópolis, un barrio pobre de São Paulo.

Los hechos ocurrieron en una fiesta en la que había aproximadamente 5.000 asistentes. Imágenes e informes indican que la multitud fue acorralada por la policía en callejones estrechos, algunos tropezaron, cayeron al suelo y fueron aplastados por otras personas que también huían. Los jóvenes dijeron que la actuación de los agentes se trató de una "emboscada".

Uno de los vecinos de Paraisópolis muestra una lata de gas lacrimógeno usado supuestamente por la policía (Foto: Adriano Vizoni/Folhapress, COTIDIANO) - Adriano Vizoni

La Policía Militar dice que aún no es posible saber si la operación se llevó a cabo correctamente, puesto que algunas imágenes publicadas podrían revelar abuso de la autoridad. Asimismo, aseguraron  que todo será investigado.

Sin embargo, la corporación sostiene que la estampida comenzó por la persecución de unos sospechosos que iban en una motocicleta, con quienes se enfrentaron a tiros. Jóvenes heridos y familiares de víctimas discordan de esta versión. Según ellos, no se produjo ninguna persecución de sospechosos.

El propietario de un bar localizado en la misma zona donde se celebraba la fiesta, Anderson Figueiredo, de 34 años, dice que la policía llegó disparando bombas de gas y balas de goma.

De acuerdo con el propietario, los agentes rodearon a los asistentes a ambos lados de la calle, además dispararon y agredieron a aquellos que se acercaban. La muchedumbre solo conseguió dispersarse huyendo por callejones de menos de dos metros de ancho, en los que hay escaleras que obstaculizan el paso, haciendo que muchos tropezasen.

Un video muestra a una multitud rodeada y agredida en uno de estos callejones. "Metí a varias personas en mi bar, pero llegó un momento en el que no cabían más", recuerda Figueiredo.

Traducido por AZAHARA MARTÍN ORTEGA

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