Brasil no consigue frenar la sífilis y la enfermedad alcanza el índice más alto desde 2010

Para los expertos, hay más detecciones pero también falta penicilina y prevención

Natália Cancian
Brasília

A pesar de las sucesivas advertencias durante los últimos años, Brasil aún no ha logrado detener el avance de la sífilis y registra el mayor número de casos de la enfermedad desde 2010, cuando las detecciones comenzaron a ser regulares, según datos del Ministerio de Sanidad.

Apenas en 2018, se detectaron 158.000 casos de sífilis adquirida, lo que equivale a 75,8 casos cada 100.000 habitantes. A modo de comparación, un año antes, esta tasa era de 59,1 casos cada 100.000.

Los datos preliminares de 2019 indican que es poco probable que la tendencia se revierta este año.

0
La enfermedad alcanza el índice más alto de contagiados desde 2010 (Foto: Adriana Toffetti/A7 Press/Folhapress) - A7 Press/Folhapress

Esta tendencia avanzada es global y preocupa a la Organización Mundial de la Salud, aunque el ente no tiene números actualizados sobre la prevalencia de enfermedades.

Para los expertos entrevistados por Folha, los datos representan una mejora en la identificación de casos a través de exámenes y una dificultad para controlar el progreso de la enfermedad en el país.

"Por lo menos tres veces por semana obtengo resultados de pruebas que revelan sífilis. Muchas son de pacientes que han recibido tratamiento y se han infectado nuevamente", dice la médico Eliana Bicudo, consultora de la Sociedad Brasileña de Enfermedades Infecciosas. .

Según el Ministerio de Sanidad, hay otros factores que contribuyen al aumento de casos.

"La enfermedad progresa y está relacionada tanto con una mayor capacidad de detección como con  una reducción de medidas preventivas", dice el Secretario de Vigilancia Sanitaria, Wanderson Oliveira.

La principal, dice, es la reducción del uso del preservativo, en un contexto donde las personas tienen más parejas sexuales.

Según el secretario, además, los problemas en el suministro de penicilina de los últimos años han ayudado al contagio de la enfermedad en diferentes países.

Traducido por AZAHARA MARTÍN ORTEGA

Lea el artículo original