El Ministro de Exteriores retoma y refuerza la censura impuesta por su suegro en Itamaraty

La destitución de un embajador evoca la persecución de la época de la Ley Mordaza, durante la gestión de FHC

Thais Bilenky
Brasília

La destitución de un embajador durante el Carnaval reavivó en Itamaraty la llama de la persecución política que afligió a diplomáticos en diversos momentos de la historia –sobre todo en uno en particular.

En 2001, durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso (PSDB), el Ministerio de Relaciones Exteriores emitió una circular conocida como Ley Mordaza, que imponía la obligatoriedad de la aprobación previa de cualquier manifestación pública de los diplomáticos.

Fue designado como censor el entonces secretario general, Luiz Felipe de Seixas Corrêa, suegro del actual canciller, Ernesto Araújo. El objetivo más conocido de la circular fue el embajador Samuel Pinheiro Guimarães, despedido del cargo que ocupaba como director del Ipri (Instituto de Investigaciones de Relaciones Internacionales).

La escandalosa destitución el 4 de marzo, lunes de Carnaval, afectó a otro embajador, Paulo Roberto de Almeida, que ejercía la misma función en el Ipri e involucró, una vez más, aunque de forma indirecta, a Seixas Corrêa. Y es que el suegro del canciller daría una conferencia en el instituto -un brazo académico de Itamaraty- el viernes (8).

Canciller Ernesto Araújo - REUTERS

La destitución  ocurrió después de que Almeida republicara, en su blog personal, tres textos recientes sobre la crisis de Venezuela, uno firmado por el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, otro por el embajador y exministro Rubens Ricupero y el tercero por el actual ministro de Relaciones Exteriores, Ernesto Araújo.

El canciller en la época de la Ley Mordaza, Celso Lafer, declaró que los dos momentos son incomparables. En su gestión, la polémica giraba en torno al Alca (Área de Libre Comercio de las Américas), al que la izquierda, de forma general, y Pinheiro Guimarães, en particular, eran contrarios. Lafer alega que quería un pluralismo en los debates del instituto, de ahí el despido.

La gestión de Ernesto Araújo, en su opinión, se muestra "muy centralizadora y muy inquisitorial". Desde que fue designado canciller por Jair Bolsonaro (PSL), Araújo provocó incomodidad en el cuerpo diplomático por medidas vistas como rupturas de jerarquía.

Para Ricupero, crítico de Araújo, el canciller "está revelando una actitud malhumorada y con poca tolerancia a la crítica". El ministro no ha querido hacer declaraciones.

Traducido por AZAHARA MARTÍN ORTEGA

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