El avance de los evangélicos en el norte explica el interés católico en la región

El Sínodo del Vaticano amplía su enfoque y debate temas controvertidos

Anna Virginia Balloussier
Rio de Janeiro

Si Dios es realmente omnipresente, como predica el cristianismo, no se puede decir lo mismo de los sacerdotes en el norte de Brasil.

Crisis para algunos, oportunidad para otros: el déficit histórico de esta base clerical es clave para entender la razón por la que la región es la primera, y por el momento la única, que alberga el mismo número de evangélicos como de católicos.

Representan el 46% y el 45% respectivamente, un empate técnico entre los dos polos, de acuerdo con una encuesta nacional del instituto Datafolha realizada a finales de agosto, con un margen de error de más o menos seis puntos porcentuales. A nivel nacional, el grupo de alineados con el Vaticano va menguando cada año, pero todavía representan el 51%, y los evangélicos, el 32%.

Unidad de la Asamblea de Dios en Terra Indígena Trincheira-Bacajá, en Pará - Arquivo Pessoal

El Sínodo de la Amazonia, que arrancó este domingo (6) y se extiende hasta el final de este mes en el Vaticano, discutirá aquellos puntos necesarios para adaptar la Iglesia Católica a la realidad amazónica.

Por ejemplo, es difícil estar presente en una región de áreas remotas que pueden pasar todo un año sin la visita de un sacerdote, sin permitir que los presbíteros casados ​​o las mujeres diaconisas (una función que permite oficiar bautizos y bodas, pero no ofrecer misas, confesiones y unciones a los enfermos).

Una proyección sobre 2018 realizada por Ceris (Centro de Estadísticas Religiosas e Investigaciones Sociales), órgano de la CNBB (Conferencia Nacional de Obispos de Brasil), contabilizó 27.300 sacerdotes en el país, uno para 7.802 habitantes.

El CNBB no ha informado la proporción en la región del norte, pero la escasez de clérigos se ve agravada por las dimensiones del territorio y la selva tropical más grande del mundo que se encuentra incrustada en él.

Traducido por AZAHARA MARTÍN ORTEGA

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