Empezar de cero: Inmigrantes venezolanos se ganan la vida en São Paulo vendiendo comida típica de su país

Después de los sirios, los inmigrantes del país vecino emprenden en el sector de la gastronomía

Flávia Mantovani
São Paulo

"En Venezuela, dices que la vida es como una arepa. Pones lo que quieras: puede ser un buen relleno o uno malo ", dice Marifer Vargas, de 37 años, mientras gira los discos de maíz para más después rellenarlos con carne picada, cebolla y pimientos.

Exdirectora de una escuela en una ciudad cerca de Caracas, es una de las inmigrantes del país vecino que transformó su amor por la cocina en un comienzo de vida en São Paulo.

Es un camino ya recorrido por los refugiados sirios que han llegado durante los últimos años a la ciudad, con el desafío adicional de que la comida venezolana es menos conocida en Brasil.

Arepas de la venezolana Marifer Vargas ( Foto: Karime Xavier / Folhapress) . - Folhapress

Para presentar los platos, los cocineros recurren a muchas explicaciones y algunos promueven experiencias gastronómicas en sus hogares o en casa de huéspedes. "No se trata de comer por comer. Nos documentamos sobre la historia de cada plato. Somos vecinos, pero no sabemos mucho sobre vosotros, ni vosotros sobre nosotros", dice Marifer.

La mayoría de ellos todavía no tienen un local fijo y trabaja con entrega a domicilio, ferias y buffets de eventos. Los menús van más allá de las conocidas arepas: hay otros alimentos a base de maíz, saladitos, sándwiches orgánicos, pasteles y postres. Para ampliar el público, muchos ofrecen opciones veganas o adaptan los rellenos con sabores como 'brigadeiro' (crema de chocolate a base de leche condensada) o pollo con queso catupiry.

"Hay muchas comidas venezolanas increíbles y con potencial para conquistar el paladar brasileño", dice Camilla Battista, directora adjunto de Migraflix, startup social que ayuda a los inmigrantes a emprender.

De acuerdo con Battista, las opciones venezolanas se encuentran entre las más buscadas por las empresas que contratan el servicio de "catering cultural" de la organización, que cuenta con 17 venezolanos entre sus registrados.

En estos eventos, los inmigrantes hablan con los asistentes. "Ellos son los protagonistas, las personas preguntan sobre algunos condimentos y ahí comienza un diálogo sobre sus historias de vida, la comida une a las personas", dice Camila.

Aunque la mayoría de los ingredientes están disponibles en el mercado brasileño, la harina de maíz blanco, una base para varios platos es más difícil de encontrar.

Traducido por AZAHARA MARTÍN ORTEGA

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